Historia

La Asociación para la Prevención, Orientación y Ayuda al drogodependienTe, APOYAT, surgió en Villanueva de la Serena en el año 1986 por iniciativa de profesionales de diferentes ámbitos y familiares de personas con problemas de adicción, siendo la primera entidad extremeña en organizar jornadas, mesas redondas, conferencias y congresos de “lucha contra la toxicomanía” y que encabezara las reivindicaciones que solicitaban la intervención de la Administración frente a los graves problemas derivados de la drogodependencia.

No pretendemos en esta crónica ser exhaustivos a la hora de explicar todo lo que ha sido  la vida de APOYAT durante estos 30 años de existencia, sino más bien mostrar su recorrido a través de los hitos que consideramos más importantes. Entre los fenómenos que se manifestaron en la sociedad española de aquéllos años 80, el de las drogas era ciertamente, uno de los más serios y alarmantes; un fenómeno destinado a dejar huella en el futuro y ante lo que el mundo entero no podía quedar impasible.

El análisis de esta situación fue el que provocó que en el segundo semestre de 1.985 un grupo de personas de esta ciudad comenzara a reunirse y preocuparse conjuntamente de este problema. En el transcurso de estas reuniones, y a medida que se planteaban una serie de acciones tendentes a ayudar a los drogodependientes de esta zona, se veía la conveniencia de crear una Asociación que proporcionara cobertura legal y una serie de medios para llevar a cabo dichas acciones.

Así nace APOYAT, que quedó legalmente constituida como asociación poco tiempo después, en 1987. Es a partir de  este año cuando las actividades se comenzaron a realizar de forma más programada y continua.

El primer año de vida de nuestra Asociación fue un periodo difícil debido a la precariedad y a la carencia absoluta de los medios que disponíamos, pero fue un tiempo lleno de vivencias y experiencias enriquecedoras con las que nos fuimos planteando de forma progresiva qué queríamos y cómo conseguirlo.

Así establecimos una serie de principios que informaran de todas nuestras actividades: la ayuda a la deshabituación de drogodependientes y su incorporación en el medio familiar y social; la información e implicación de las familias de las personas drogodependientes en las actividades encaminadas a su recuperación; la creación de una consciencia social de responsabilidad ante el consumo de drogas; la información sobre este problema a la sociedad a través de charlas, coloquios, programas de radio, jornadas, etc.; la colaboración con instituciones públicas y privadas que trabajan en este campo, así como la asistencia médica y jurídica para los problemas derivados de las conductas adictivas. Todo esto necesitaba de una mínima organización para responder al enorme quehacer que estos propósitos iban planteándonos y que dio lugar a comisiones de trabajo que dividían los quehaceres y nuestro desempeño: comisión de asuntos médicos, comisión de asuntos jurídico-penales, comisión de prevención, presidencia, comisión administrativa, etc.

Corría el año 1986, cuando por primera vez nos reuníamos un grupo muy reducido de personas para tratar el tema “Delincuencia Juvenil y Droga”. El objetivo de las jornadas era dar la oportunidad de debatir en profundidad aspectos y enfoques que permitieran un mejor conocimiento de la realidad, conscientes de que el trabajo en estas tareas sociales exigía no sólo voluntariedad y compromiso personal sino también profesionalidad. Modelos de tratamiento, el papel de las Comunidades Terapéuticas, la inadaptación social como clave de conductas anómalas, el papel de la familia en las conductas desadaptadas, respuestas sociales e institucionales ante el fenómeno de las drogas, la incorporación social, etc., han sido algunos de los grandes temas objeto de estudio a través de estas jornadas. El alto nivel participativo y la categoría de las personas ponentes las situaban en el más alto lugar dentro de los acontecimientos de esta naturaleza en Extremadura.

Ya en aquellos entonces nos declarábamos decididos partidarios, por una simple cuestión de principios, de orientaciones más de naturaleza preventiva que represiva, en la lucha contra el consumo de drogas de abuso, legales e ilegales. Era preciso despenalizar y desjudicializar, cuanto sea razonablemente posible, este tipo de conductas.

Para nosotros, un gran acontecimiento podemos decir que fue el “Encierro de las Madres”. Era el día 24 de Marzo de 1987 y un grupo de madres valientes y conocedoras del problema de drogodependencias que estaban viviendo sus hijos e hijas, decidieron encerrarse 24 horas en la sede de APOYAT para así hacer una llamada de atención a nuestro pueblo y que la sociedad tomase conciencia del problema.

Es en estos años que se comienzan a crear protocolos de actuación que beneficiaran a las personas con problemas de drogodependencias de las medidas de excepción que se reconocían en el código penal.

También se ultimaba la creación de una Federación o Plataforma, que agrupara a todas las “Asociaciones Extremeñas de Ayuda al Toxicómano” para aunar criterios, armonizar iniciativas, ser el máximo órgano de representación ante las instituciones públicas o privadas. La Asamblea constituyente se celebró en Badajoz en la sede de la Asociación Nueva Vida.

También se constituyó un fondo social facilitado por el Banco Guipuzcoano destinado a atender las necesidades económicas del toxicómano y/o su familia que no pudieran ser cubiertas mediante otros cauces y que fue gestionado gracias a UNAT (Unión Nacional de Asociaciones de Asistencia al Toxicómano), de la cual surgió la actual UNAD y desde el año 1987 comenzamos a formar parte de esta plataforma nacional.

En el Centro de Salud Villanueva de la Serena I, comenzó a funcionar una unidad de drogodependencias ambulatoria, aprovechando los recursos de APOYAT. En dicha unidad comenzaron a recibir atención especializada aquéllas personas que presentaban problemas con sustancias como el alcohol, medicamentos, drogas por vía parenteral, de toda la comarca e incluso de otras regiones, con arreglo a un modelo de objetivos terapéuticos múltiples, de forma gratuita y muy accesible. En dicha Unidad trabajaban a tiempo parcial, un médico, un A.T.S./D.U.E. y una asistente social. También se puso en marcha, en esta Unidad de Drogodependencias ambulatoria, un protocolo de seguimiento para portadores del virus del SIDA, con el triple objetivo de prestarles apoyo psicológico, prestarles apoyo personal y social y prestarles apoyo sanitario, con la inducción de cambios en las prácticas de riesgo, instrucción sobre modos de prevención de contagio, control normalizado en la evolución de su situación clínica.

Tras presentar, en el año 1992, a la convocatoria del 0´5% del IRPF,  los protocolos de atención ambulatoria, por fin obtuvimos una subvención que nos permitió contratar  profesionales para iniciar un proceso de seguimiento de las personas que recibían atención en la unidad de drogodependencias. En Noviembre de ese mismo año se contrató a una educadora social y posteriormente a una psicóloga. Comenzamos con un análisis de la realidad y con el seguimiento cotidiano de una importante población en consumo activo. También realizábamos el acompañamiento de personas portadoras del VIH, con infecciones oportunistas y tras detectar necesidades y demandas que estaban insuficientemente atendidas por la Administración, como plazas residenciales para desintoxicación de sustancias tóxicas, nos planteamos utilizar la unidad de drogodependencias del Centro de Salud Villanueva de la Serena I como apoyo en la atención residencial del proceso de desintoxicación de sustancias.  Desde el año 1993, APOYAT gestionó un dispositivo asistencial, de carácter residencial, mixto, para la desintoxicación y estabilización de personas con problemas de drogodependencias: “Centro de Emergencia Social”, homologado por la Consejería de Bienestar Social en el año 1994. Con una media de estancia de dos meses y medio y capacidad para 8 personas, dando acogida durante 15 años de funcionamiento, a 730 personas.

APOYAT fue “Declarada de Utilidad Pública” por Orden Ministerial de 30 de junio de 1998. Hoy en día cuenta con unos 156 socios, lo que supone una notable implantación social.

En estos años, desde la Secretaría Técnica de Drogodependencias (Consejería de Sanidad y Consumo), se establecieron las bases del trabajo en red, la coordinación de los recursos de drogodependencias ambulatorios y residenciales, tanto públicos como privados, de toda la CC.AA. Se trabajó en el consenso de los protocolos de actuación de los CTB (Centros de Tratamiento Breve para drogodependientes) y de las CT (Comunidades Terapéuticas) y se participó en la elaboración del Plan Integral de Drogodependencias 2007-2012, documento participativo y de consenso entre la Administración Pública las ONG´s, centros de investigación, sociedades científicas, etc.

Aún no se había establecido como principio rector en la estrategia del PIDCA, ni del PND, la perspectiva de género y que ésta garantizase la igualdad en el acceso a los recursos tanto a hombres como a mujeres y se redujeran las desequivalencias en el tratamiento residencial de las adicciones a sustancias.

Preocupados por el hecho de la casi nula accesibilidad a los recursos de las mujeres con problemas de drogodependencia, desde la Secretaría Técnica de Drogodependencia nos plantearon dar un paso más allá y transformar el Centro de Tratamiento Breve  en una Comunidad Terapéutica para mujeres con problemas de adicción a sustancias. Para nosotros esto significó un gran salto cualitativo que nos condujo a realizar una serie de profundas transformaciones estructurales y metodológicas para poder hacer realidad el primer dispositivo residencial urbano adaptado al perfil femenino.

Fue en Octubre de 2008 que comenzamos a aplicar la perspectiva de género, adaptando y ampliando el programa residencial y dando accesibilidad al perfil femenino. Podemos decir que en esta fecha se inauguró el Centro Residencial “Portadaex” para la desintoxicación y deshabituación de mujeres con problemas de adicción, con hijos/as menores a cargo.

Corría el año 2011 cuando pudimos ampliar el programa con un nuevo soporte residencial en régimen semiabierto, cedido por el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena, destinado a la inserción sociolaboral de las mujeres que finalizaban los tratamientos de desintoxicación y deshabituación de conductas adictivas en el Centro Residencial Portadaex y que precisaban de un recurso específico para la realización de una tercera fase de inserción: la Vivienda de Incorporación sociolaboral.

Es un recurso que se encuentra ubicado en el centro urbano y que cuenta con 5 plazas destinadas a mujeres, pudiendo éstas venir acompañadas de sus hijos e hijas y/o embarazadas.

La finalidad del mismo ha sido y es mejorar la inserción sociolaboral mediante la realización de itinerarios individualizados, el seguimiento de los procesos de inclusión y el acompañamiento social y laboral.

En este mismo año 2011, nos adherimos al código ético de la UNAD.

El día 2 de julio de 2018, nos encaminamos en un nuevo proyecto. El Ayuntamiento de Villanueva de la Serena cedió el Centro de Día “Víctor Guerrero” para su gestión a nuestra asociación.
Se encuentra ubicado en Villanueva de la Serena en la calle San Benito Nº 54. Pertenece a la Red de Recursos Públicos y Concertados de Atención a las Conductas Adictivas de Extremadura.
Es un recurso abierto a CUALQUIER PERSONA residente en Extremadura que quiera recibir atención y/o información sobre conductas adictivas.
Con él, la Asociación APOYAT, ha asumido como propios enfoques cada vez más sensibles al género en sus servicios y ha llevado a garantizar un recurso adaptado a las necesidades de los y las menores y adolescentes, así como de las mujeres y hombres con problemas de conductas adictivas.

Asociación APOYAT se compromete así con la igualdad de oportunidades y tiene un Plan de Igualdad APOYAT.

Desde entonces los esfuerzos siguen estando encaminados a la formación y  aplicación de los principios de la perspectiva de género y que esto pueda traducirse en la mejora continua de nuestros programas. En breves palabras, caminamos hacia la evolución, por supuesto positiva, de los recursos, de los programas, de las personas….